Profesor: Judit Vacas Genicio
2º ESO - Aula: D
Microrrelato:
Cada día, al salir de casa rumbo al colegio, llevo mi mochila y me pongo a observar todo lo que me rodea, aprovechando mi supuesto poder de ser invisible.
Al atravesar la puerta del portal, escuché una voz a mi espalda que me deseaba un buen día. Giré la cabeza para descubrir quién me lo decía, pero no vi a nadie. Solo estaba el conserje, que me sonreía de manera amable y me miraba fijamente. Extrañado, salí a la calle pensando que aquel saludo no podía ser para mi, porque yo soy invisible.
Mientras bajaba la cuesta de mi casa en dirección al colegio, escuché varias voces aproximándose. Decían “Eh, espéranos, no corras que vamos juntos a clase”.
Sorprendido, me giré y vi a tres compañeros de mi clase que parecían saludarme. Pensé de nuevo que no podía ser, porque yo soy invisible. Me detuve para dejarles pasar, pero mi sorpresa fue aún mayor cuando se pararon a mi lado y me dijeron buenos días.
Comentaron que casi no me alcanzan y hablaron sobre el examen de matemáticas: “A ver que tal nos sale el examen de mates…¿Como lo llevas?”
Con mucha alegría, pensé: no soy invisible, ¡Tengo amigos!
Obra de referencia:
basado en el libro invisible de Eloy Moreno