Profesor: Cristina HuÉlamo Sanz
3º ESO - Aula: 3ºF
Microrrelato:
EL JOVEN ARTESANO Y SU FUENTE
Dijo el Conde Lucanor:
— Patronio, mi alma se halla trabada por un pensamiento. En mi corte, he notado cómo los hombres jóvenes, llenos de vigor, desprecian los consejos de los ancianos, creyendo que su fuerza es superior a la sabiduría de los años. Os ruego, pues, que me enseñéis cómo hacer que la experiencia sea valorada por la juventud.
— Señor Conde, —respondió Patronio— para que entendáis el tesoro de la vejez, os voy a contar lo que acaeció al joven artesano de la Corte, don Manuel con su mejor amigo, el viejo herrero de la villa, don Esteban.
En su juventud, Manuel fue mandado a construir un foso ancho para cercar la villa. Y ordenó que trajeran agua de un caudaloso río lejano. Mas su fiel confidente, Esteban, rogó al artesano:
— ¡Amigo! No menospreciéis la fuente que tenéis en la villa, fue de tus abuelos, y aunque es pequeña. Su agua es pura y firme.
El artesano, burlándose de este, dijo que su pensamiento era antiguo y ordenó tapar la fuente.
Tras años de buenísimo vivir, llegó una sequía que secó toda piedra del reino, y el río del foso se convirtió en barro seco. La ciudad quedó sin agua y al borde de la ruina. Desesperado, Manuel recordó las palabras del anciano, y lo mandó llamar para que le guiara hasta la fuente. Al destaparla encontraron el agua clara y fresca. Así, la ciudad logró salvarse de su miseria y el joven artesano comprendió que el saber de los años no es sombra, sino la raíz de un camino.
A don Juan Manuel le pareció este cuento bueno e hizo escribir en su libro estos versos:
“La sabiduría no es solo cuento, es la fuente profunda que no agota el tiempo”.
Obra de referencia:
Don Juan Manuel fue un autor clave de la prosa didáctica en castellano. Su obra El conde Lucanor reúne relatos en los que Patronio aconseja al conde mediante ejemplos.