Profesor: Ana María Álamo Hernández
3º ESO - Aula: 3º ESO- JUAN PABLO II-ALCORCÓN
Microrrelato:
Mi madre me trajo al mundo por el año de 1554. Mi padre a duras penas nos sostenía con su oficio de molinero. Trabajaba en una aceña ubicada en el margen del río. Se llamaba Tomé González. Fue acusado de robo y condenado a ir a la guerra contra los moros al servicio de un caballero. Murió junto a su señor. Mi madre quedó viuda sin medios para mantenerme, viéndose obligada a entregarme como guía al servicio de un ciego. Se llamaba Antonia Pérez y con gran pesar se despidió de mí deseándome todo tipo de venturas y consejos para hacerme un hombre de bien y defenderme ante las adversidades de la vida.
Fue así como inicié una lucha constante por la supervivencia. Pasé de un amo a otro a cual más ruin y miserable: un ciego, un escudero, un fraile mercedario, un bulero, un capellán, un alguacil y el Arcipreste de S. Salvador donde por fin me casé y fui feliz. Pero tenía una espina clavada en mi corazón por mi madre. No podía olvidarla y me movía la ilusión de poder encontrarme con ella algún día.
El destino es misterioso y a veces nos da satisfacciones que no esperamos. Ocurrió que estando al servicio del Arcipreste de San Salvador, asistimos a una famosa Romería en honor a Ntra. Sra. La Virgen de la Cabeza que se celebra desde el 1227 en el corazón de Sierra Morena, en lo alto del cerro llamado del Cabezo para conmemorar la aparición de ella al pastor de Colomera, Juan de Rivas. Venía el cortejo precedido por tambores, flautas, gaitas y bandas de música con las banderas al viento; destacaban los frailes y monjas de la Orden Trinitaria, encargados del cuidado y cultos del Santuario. Una mujer clavó su mirada en mí.
Obra de referencia:
EL LAZARILLO DE TORMES, Anónimo