Profesor: Ana María Álamo Hernández
3º ESO - Aula: 3º ESO-D3
Microrrelato:
Hoy es 25 de noviembre, el rey ha montado un banquete estamos todos arriba y abajo, corre que te corre por el palacio, hay un ambiente de tensión y están todos muy ariscos.
Desde esta mañana he estado poniendo la mesa, barriendo el comedor o sacando vino de la bodega y escuchando al rey hablar con algunos de sus hombres. En uno de instantes que pasaba por delante y puse la oreja escuché: “Esta noche Don Rodrigo Díaz de Vivar…” justo ahí se dieron cuenta de mi presencia y regresé a mi labor.
Ya se acercaba la hora y muchos de los invitados empezaron a llegar, el Marqués de Santillana o el príncipe de Toledo. Seguí sirviendo vino y en ese instante llegó Don Rodrigo Díaz de Vivar y fue a la sala del trono a saludar a su majestad. Yo no sabía que pensar o que podría pasar, me imaginaba todo lo malo para ese buen hombre de Castilla. Llegó el rey al comedor donde se encontraban todos los invitados. Cuando se acercaba a su trono le clavó la vista a uno de sus hombres en forma de señal. Empezaron a comer y bebían vino sino si fuese el fin del mundo, pero el único que se mantuvo sobrio fue Don Rodrigo. Las horas pasaron y yo seguía con la intriga, hasta que desde el comedor se pudieron oír dos voces discutir, cuando quise llegar estaba don Rodrigo cogiendo la barba al conde Ordoñez, y en ese instante todos los ahí presentes se callaron y hubo un silencio el cual fue interrumpido por el rey Alfonso que dijo: “Nunca fuiste de mi agrado. Partid de esta tierra de Dios y no volváis jamás”.
Obra de referencia:
CANTAR DEL MÍO CID