Profesor: Ana María Álamo Hernández
1º ESO - Aula: 1º ESO-D
Microrrelato:
Los días se hicieron tristes, las horas largas y en la casa de Junia estaba todo en silencio. El padre de Junia no comía , ni dormía, se pasaba las horas recordando el hermoso rostro
de su hija. El pueblo enfurecido porque su emperador no gobernaba , no salía , ni mandaba. Su padre solo pensaba en la sonrisa que tenía Junia a la hora de su muerte.
Entonces recordó el sitio donde su hija pasaba el mayor tiempo del día …. Las catacumbas . Era el sitio a las afueras de Roma donde los cristianos adoraban a un Dios.
Entonces se quitó sus lujosas vestiduras y se dirigió hacia aquel sitio. Cuando llegó, todo el mundo salió corriendo menos una joven de ojos azulados y una
gran cabellera rubia llamada Escintila, fue la misma que le enseñó a Junia el cristianismo. El padre le preguntó si le podría enseñar la religión y Escintila aceptó . Pasaron meses y
él iba cada vez aprendiendo más cosas, vio que tenía sentido y uno de los temas que más le gustó fue el Buen Pastor. Estaba muy feliz de descubrir el cristianismo , dejó todas sus
adicciones y antes de acostarsevrezaba por el pueblo romano para que se convirtiese. Seguía pensando en su hija pero de otra manera distinta, la veía como su gran heroína y
se arrepintió de todo lo que le dijo y de la bofetada que le dio antes de morirse. Dios lo llamaba a que le dijera a todo su pueblo que existía, así que le pidió a Escintila que le
ayudara. Llegó la hora de hablar en el balcón, quedaban pocos minutos y Escintila le dio un colgante de madera en forma de pescado, símbolo de los cristianos. Salió al balcón y
dijo …
Obra de referencia:
JUNIA, Michael E. Giesler. Escritor contemporáneo especializado en la vida de los primeros cristianos.