Profesor: Ana María Álamo Hernández
1º ESO - Aula: 1º ESO-D
Microrrelato:
Junia corría a su habitación con lágrimas aún tibias. Rezaba en silencio, pidiendo fuerza para seguir siendo quien era en secreto. En el palacio todo se desmoronaba: su padre no regresaría —asesinado—, su madre callaba, su hermano se preparaba para reinar. Y, sin embargo, ella sentía una extraña paz, como si su dolor escondiera un propósito incompleto.
El día de su cumpleaños, su madre rompió el silencio: conocía su fe… y la aceptaba. Luego la condujo a una torre olvidada, donde el polvo guardaba verdades antiguas. De una caja extrajo un pergamino. Junia leyó su nombre… y otro más: Flavia.
Tenía una hermana.
Su madre le contó lo imposible: dos princesas nacidas, una robada en la noche, dada por muerta. Pero no lo estaba. Un rumor reciente la situaba viva, esclava en un pueblo cercano.
Entonces Junia entendió ese vacío que la habitaba.
Sin dudarlo, salió en su busca.
Días después la encontró. No hicieron falta palabras: eran dos mitades reconociéndose al fin. Y como si el destino hubiera estado aguardando ese instante, descubrieron que compartían algo más que la sangre: la misma fe secreta.
Juntas, completas por fin, decidieron iluminar aquello que durante tanto tiempo había permanecido oculto.
Obra de referencia:
JUNIA, Michael Giesler. Autor contemporáneo especialista en biografía de los primeros cristianos.