Profesor: Trinidad Juárez Arias
1º ESO - Aula: 1ºESO E
Microrrelato:
En una época de la Edad Media, había unos reyes poderosos que tenían un hijo al que
llamaban príncipe Lazarillo. Un día, los reyes se tuvieron que ir del castillo para asistir a las
cortes de Castilla-León, y dejaron a Leonardo a cargo del castillo y los
sirvientes, y así empezaron el viaje a Salamanca. Pero se expandió el rumor y al
buldero se le ocurrió una idea.
—Me voy a pasar como un sirviente humilde y robaré los tesoros más dorados —sonrió
maliciosamente.
Entonces, el buldero consiguió un uniforme de sirviente en los aposentos, infiltrándose en el
castillo. Pero Lazarillo vio una mancha en su pantalón y empezó a sospechar y quiso ver qué
hacía.
El príncipe descubrió que no era un sirviente y fue a avisar a los otros sirvientes,
pero nadie le creía, así que fue a resolverlo solo, e ideó un plan.
El principito organizó una ceremonia (solo para la clase alta) por la vuelta de sus padres, y en
un pedestal de mármol, puso la corona de su padre llena de joyas caras y relucientes, y dio
comienzo a la ceremonia. El príncipe no tardó en notar al falso sirviente mirando la corona
fijamente, y se puso manos a la obra. Mandó a unos sirvientes a poner la corona en un lugar
seguro. Lazarillo dejó la puerta abierta delante del buldero,
adrede, para que el buldero entre y ¡PAFF!, se cae por una trampilla falsa justo al descolocar
la corona de su sitio.
El príncipe celebró, pero todavía no ha acabado el plan. Lazarillo va a llamar a sus padres,
sus majestades. Y cuando llegan a la mazmorra donde cayó el ladrón que tenía la corona
entre sus manos deciden arrestarle y tomar medidas otro día. Pero antes revisaron su casa y
allí tenía todos los objetos robados del castillo
Obra de referencia:
Microrrelato basado en "El Lazarillo de Tormes"