Profesor: Maribel Salcedo Alonso
2º BACHILLERATO - Aula: 2º Bachillertato A
Microrrelato:
Entonces me desperté del sueño. El cuento concluyó con un fin escrito en tinta que el destino por nombre desconocido había decidido. ¿Y si cubro de blanco la tinta? -pensé-. Entonces, ¿habré borrado el destino? Entonces, ¿habrá vuelto Augusto a la vida, si es que vivía? Entonces, ¿pueden borrar mi propia tinta y volver a vivir yo? Se creaban nuevas páginas a medida que mi cabeza divagaba en el frío vacío de un ataúd. Recobraba el sentido del tacto y la visión se hizo clara mientras el escritor de mi vida, el ser inmutable e infinito que por nadie ha sido escrito, borraba mi muerte con tinta blanca. Entonces, volví a existir porque pensé, cogito ergo sum, y te miré, a ti, lector, expresión de la vida, y te diré que somos lo mismo, personajes escritos en el libro del universo que, contingentes como la materia, existimos y no existimos sin consecuencia. Te diré que aunque te esté mirando y no veas mis ojos, una vez los tuve, allá por 1864, y que algún día, como yo, solo existirás en palabras, en cartas que hayas escrito, en recuerdos nostálgicos o en huellas efímeras. Cuando me mires entonces despertarás, con tus ojos que no serán ojos hacia mi ser que no será. Y entonces me desperté del sueño en el que despertaba y me di cuenta de que tú eres yo y que todos somos uno, pues compartimos creación y muerte, esencia y existencia. Y quizás tú estés viviendo en recuerdos de otros que te han soñado, la vigilia es incierta. Despierta aunque estés despierto, actúa aunque lo estés haciendo, lo real a los ojos, es la verdad para ti, que somos todos. Haz, se, existe y ve, nunca sabes cuándo borrarán tu tinta, cuándo despertarás en tu propio ataúd.
Obra de referencia:
El microrrelato desvela un final alternativo de la histórica novela NIEBLA de Miguel de Unamuno, uno de los autores más relevantes de la Generación del 98.