Profesor: Noelia Luque Centeno
4º ESO - Aula: 4º ESO A
Microrrelato:
Ojos rojos Lisa y sus amigos alquilaron una villa rodeada de selva a las afueras de Bangkok. Todo era perfecto: piscina, spa, comida exótica... Sin embargo, Lisa notó desde su balcón algo que no salía en el anuncio de la web: una cabañita rodeada de vegetación y cerrada con cadenas oxidadas. Una noche, tras salir de fiesta por el “barrio rojo”, sus amigos estaban vencidos por el alcohol. A medida que iban bebiendo, Lisa les dejaba de reconocer. Ella era la única que mantenía su cordura y, buscando evadirse, bajó a la cabaña. Al notar que no tenía ventanas, Lisa pegó el ojo al cerrojo de hierro. Solo vio rojo. Retrocedió y pensó: —Uf, tanto alcohol y luces rojas que he visto hoy me están afectando. Regresando a la villa, se encontró a un campesino. Le preguntó qué guardaban en la cabaña. El hombre se rió: —.¿Esa cabañita? Nada, Está vacía.— Y añadió: —¿Has oído hablar del mito de Phi Pon? —Qué va, soy turista. Él puso mala cara y exclamó: —¡Qué pesados los turistas, vienen a vivir la vida y se vuelven a su país! Y ella respondió: —Ya, lo que se hace en Tailandia se queda en Tailandia. Ambos se rieron. Tras un silencio incómodo, Lisa preguntó: —Bueno, ¿cómo dice el mito ese? —Ah, sí, el mito, Que ahí vivía un monje enloquecido que mataba gente…se convirtió en un espíritu devorador de carne que guardaba ahí a sus presas. —¿En serio? —dijo Lisa. —Pero no te creas esas estupideces. Se las inventan para asustaros, pero ya sabes, allí no hay nada interesante —añadió él. —Yo no me las creo —aseguró Lisa, decepcionada. Al irse, el hombre soltó: —Se me olvidaba, dicen que de tanta carne que comía tenía los ojos muy rojos.
Obra de referencia:
Cuento popular El Cerrojo Rojo