Profesor: Noelia Luque Centeno
3º ESO - Aula: 3º ESO A
Microrrelato:
Nunca antes me había pasado algo tan extraño hasta que encontré una puerta en medio del parque. Era una puerta cuadrada de un color blanco muy brillante, tanto, que no encajaba con el parque. La puerta estaba de forma muy sospechosa en el suelo, como si fuera un búnker. Cuando me acerque, juraría que la puerta respiraba y me llamaba, se escuchaba como inhalaba y exhalaba como si estuviera viva.
Mire a mi alrededor, y solo estaba yo y esa pequeña puerta, no había nadie, ni niños, ni perros. La puerta tenía un picaporte dorado y una cerradura muy pequeña, me agaché para mirar mejor y vi un letrero escrito a mano, como si lo hubiese escrito un niño. “No entres si no estás dispuesto a cambiar” decía el letrero. Me rei, porque parecía una broma, pero igual sentí un escalofrío. La curiosidad me ganó y la puerta se empezó a abrir sola, como si me hubiese estado esperando por mí toda la vida.
Al otro lado, no había un lugar, sino silencio. Un silencio tan grande que tenía peso, di un paso y de repente escuché cosas que nunca me había atrevido a decir, cosas que tenía guardadas desde hace años, como si alguien me hubiera abierto por dentro. Quería salir corriendo, pero ya era tarde. La puerta sé cerró detrás de mí y entonces entendí: no había entrado a otro mundo, había entrado a mí misma. Cuando volví a salir, el parque era el mismo, pero yo no era la misma, y la puerta, como si estuviera satisfecha, dejó de respirar.
Obra de referencia:
Lewis Carrol, Alicia en el país de las maravillas