Profesor: Ana Pilar García Esteban
1º ESO - Aula: 1ºB
Microrrelato:
En un silencio ensordecedor retumbó el nombre de mi hermana.
- ¡Primrose Everdeen!- Dijo Effie Trinket, la alegre y vivaracha ciudadana del Capitolio con el pelo escondido en una estridente peluca rosa con una gran flor.
No pude evitar dejar caer una pequeña lágrima. Mi hermana pequeña, con una sola tesela en aquella enorme urna de cristal ¡imposible!. Cuando la vi avanzando por aquel silencioso pasillo como un condenado a muerte, no lo pude evitar.
- ¡Me presento voluntaria!- grité. En teoría no se puede una vez sacado el nombre de la urna pero, ¿a quién le importa cuando puede que no vuelvas a ver a tu hermana nunca más? - Quiero sustituir a Primrose Everdeen, me llamo Katniss y quiero participar en los septuagésimo cuartos Juegos del Hambre.
Si en ese momento hubiese caído un alfiler se habría oído en mi camino hasta aquel odiado escenario viendo como se llevaban a mi hermana mientras gritaba algo que no oía, pues el miedo y la angustia me taponaban los oídos. Effie decía palabras que flotaban en mi cabeza sin sentido alguno aunque solo podía pensar en mi futuro y el de mi familia ¿qué sería de ellas sin mi protección y sin que les pudiese traer las presas que cazaba un día tras otro, impidiendo que muriesen? Consigo volver al mundo real cuando escucho el nombre de mi tributo compañero.
- ¡Gale Hawthorne! Sube al escenario por favor- La estridente voz de Effie hizo que casi me desmayarse, claramente la suerte no estaba de mi parte, no solo me dirigía al lugar más temido por todos los adolescentes de 12 a 18 años, sino que además tenía que ver morir a mi novio o incluso matarlo yo misma. La suerte estaba echada
Obra de referencia:
Los juegos del hambre, de Suzanne Collins