Profesor: Adela Martínez Torres
1º BACHILLERATO - Aula: 12E
Microrrelato:
La tarde se disipaba en los campos de La Mancha. Alonso Quijano, de avanzada edad, paseaba por la larga senda en solitario. El transcurso del tiempo le había arrebatado gran parte de sus
sueños y la valentía que un día tuvo para luchar por ellos. Durante mucho tiempo había buscado algo que diera significado a su vida. Hoy solo le quedaban los ecos del pasado y una sensación de vacío, de frustración, de fracaso que acompañaba cada uno de sus pasos.
Había dedicado su vida a la búsqueda del amor perfecto, una justicia resplandeciente y la gloria eterna. Pero se le escapaban una y otra vez. Al mirar atrás se preguntaba: ¿ha merecido la pena?
Pensó en Dulcinea, la mujer que había sido su razón para seguir adelante, la luz que dirigía sus pasos, el calor que lo mantenía cuando le fallaban las fuerzas. Ahora, sumido en una soledad infinita, se preguntaba si ella había sido solo una fantasía, un reflejo de sus propios deseos... ¿Existía de verdad en sus recuerdos o era solo un sueño que él se obligaba a creer?
Sancho ya no estaba a su lado, pero en su memoria seguía presente, como una sombra que nunca lo abandonaba. “Quizá la vida no consista en llegar a un destino, sino en cómo vivimos el
viaje”, pensó, mientras dejaba escapar un suspiro.
En ese momento, comprendió que el verdadero valor de su vida no estaba en lo que había conseguido, sino en su tenacidad y en que nunca dejó de soñar. Lo que realmente daba sentido a su vida era la forma en que había afrontado cada paso, por difícil que fuera. Sonrió feliz y sorprendido, sintió una mano cálida en la suya. Dulcinea caminaba, como siempre, a su lado.
Obra de referencia:
Don Quijote de la Mancha es una obra escrita por Miguel de Cervantes. En ella se relatan las aventuras de un hombre, Alonso Quijano, que cree ser un caballero.