Profesor: Isabel Garrabella
1º BACHILLERATO - Aula: 12B
Microrrelato:
Detestaba profusamente el reloj de la abuela. No era feo. Era grande, de una madera oscura, y tenía cierto aura imponente que causaba respeto. Cada segundo era indicado con un tic-tac persistente, obsesivo y empeñado en que yo le prestase atención.
Curiosamente, nadie más lo notaba. Carcajeaban, bromeando sobre cómo me estaba afectando la esquizofrenia, como había pasado con mi abuela. Con una sonrisa dolorosamente forzada, pretendía reír, pero por dentro estaba atormentada.
Cuando la abuela falleció, pensé en deshacerme de el reloj, pero algo me lo impedía. Un día, limpiando la casa, encontré su diario. Descubrí que este sonido la atormentaba tanto como a mí. Escribía compulsivamente sobre el tic-tac, acompañando con dibujos retorcidos y oscuros.
Tic-tac, tic-tac, tic-tac.
Una noche, harta, bajé al salon con un hacha que mi abuelo, un leñador, dejó tras su muerte. Golpeé la madera del reloj con toda mi rabia, hasta que las manecillas se doblaron y algo en mi se apaciguó. Hasta que por fin se calló.
Entonces, noté una pequeña urna hecha pedazos y mis manos cubiertas de una especie de polvo.
Cenizas.
Reconocí la urna. Se usó para guardar las cenizas de mi abuela antes de esparcirlas por el mar como ella quiso. Pero si sus restos habían sido lanzados al océano, ¿cómo habían llegado hasta dentro del maldito reloj?
En seguida lo entendí . El reloj no solo la atormentó, sino que la atrapó en su interior. Entendí, también, que pronto haría lo mismo conmigo.
Repentinamente lo volví a escuchar. Constante. Suave, y sin embargo, más fuerte que nunca. Tic- tac. Como si hubiese estado esperando toda la vida a que alguien lo entendiese.
Obra de referencia:
El corazón delator, de Edgar Allan Poe. Explora la redacción de la obsesión y cómo eso lo lleva a cometer un asesinato.