Profesor: Isabel Garrabella
1º BACHILLERATO - Aula: 12A
Microrrelato:
La primera vez que sonó el timbre de la casa, el niño fue a la puerta emocionado, pensaba que era el repartidor de pizza, sus padres se habían ido en un viaje de trabajo.
Lamentablemente, cuando miró por la mirilla, no vio a nadie, pensando que se trataba de alguna broma de algún vecino, el niño volvió al salón y reanudó su tarea: ver la tele.
La segunda vez, una hora más tarde, el niño hambriento volvió a la puerta al escuchar otra vez al timbre, al mirar de nuevo por la mirilla. No vio a nadie. El niño, enfadado, cogió su móvil y llamó a la pizzería. El niño preguntó qué por qué tardaban tanto en entregar su pedido, al cual le respondieron que ya debería haber llegado.
La tercera vez, ya a media noche, el niño ya había cancelado el pedido y ya se había comido las sobras de la nevera, muy enfadado, se acercó a la puerta para echar al que llevaba gastándole aquellas bromas pesadas toda la noche. Aunque esta vez, cuando miro por la mirilla de la puerta no se veía nada. El otro lado estaba completamente oscuro, el niño pensó que era porque alguien lo estaba tapando, así que se asomó por la ventana para ver quien era. Aunque no pudo lograr identificarlo, solo podía ver una sombra oscura. El niño, imprudentemente, abrió la puerta. No se pudo creer lo que vio al otro lado.
Vio a un gran lobo feroz, tenía dientes como clavos y garras como puñales, tenía puesta una capucha roja, probablemente de su última víctima. El gran lobo feroz se abalanzó hacia el niño y lo desgarró vivo. El lobo esperó pacientemente en el salón a que los padres regresaran de su viaje, para poder saciar su sed de sangre.
Obra de referencia:
Wl texto hace referencia al cuento tradicional de Caperucita Roja de Charles Perrault, trata de una niña a la que le mandan a llevar comida a su abuela y es interceptada por el lobo feroz.