Profesor: Jessica Belda Peiró
3º ESO - Aula: 3ºB
Microrrelato:
Caperucita Roja estaba caminando por un bosque, iba oliendo las flores y la brisa le acariciaba el pelo, sus pasos eran tiernas caricias a la tierra, su ropa era ligera y fresca.
Caminaba con devoción y decisión, llegó a la cabaña de su madre en la que no había nadie, y en esa cabaña ella saldría distinta, cambiada y ese toque saldría de su alma. Adentro estaba oscuro, ciego para el alma de aquella niña.
El lobo la estaba acechando desde hacía mucho tiempo, él sabía que la niña ahí estaría, Caperucita entró y el lobo la empujó, y sus flores fueron destruidas. Él entró en el ser de su templo y su pureza le arrebató, la cama la abrazaba y dolía, dolía tanto que su delicadeza salió de ella, se sentía sucia por el lobo que tocaba sin permiso el templo de su pureza.
Caperucita al salir de la cabaña salió sin el resplandor del principio, sentía que cuando caminaba sus pasos pesaban para la tierra, su pelo iba cayendo con el viento y las flores, al igual que ella, se iban marchitado.
El suelo también la abrazó. Se desplomó en él y con cuidado fue sanando las flores marchitas y el templo de aquella niña que antes el lobo había destruido. Ella descansaba en una nube y Dios le daba esperanza de vida. El lobo hambriento no tuvo ningún remordimiento de haber marchitado una flor, se fue satisfecho del festín de carne sin haber dejado un trozo de su cuerpo.
Obra de referencia:
Caperucita Roja de Charles Perrault