Profesor: Macarena Valero Nieto
4º ESO - Aula: A
Microrrelato:
Hay alguien en mi habitación. El peso de una presencia en el aire es tangible. La pálida luz de la luna se filtra por mis cortinas pero no deja al descubierto ninguna silueta ni sombra alarmante. Me incorporo en la cama y pego mi espalda contra el mueble, rezando porque me consiga camuflar con la pared y liberarme de este aterrador espíritu. Puedo escuchar la leve respiración de un alma vigilante. Mis propias inhalaciones se vuelven cortas y punzantes. Mis pensamientos corren por mi mente, haciéndome perder el sentido. ¿Hay alguien aquí? ¿O es mi propia imaginación, delirando por la falta de sueño? Mi incertidumbre se vuelve audible pero ningún espíritu valiente responde a mi pregunta.
Intento relajarme pero al inspirar lentamente, un olor penetrante a flores se apodera de mí. El dulce aroma me envuelve por completo y siento como si las propias raíces de la planta invisible brotasen en mi interior. El perfume florece y nacen pétalos de mis extremidades. Cuando alzo la mirada, el cuarto entero está recubierto de un empalagoso aroma que se funde como la cera de una vela, cayendo lentamente por las puertas del armario y el respaldo de la silla.
Me yergo y alcanzo un brazo tembloroso al interruptor. Cuando el foco se enciende y la habitación se ilumina con un destello amarillo, el olor se disipa en el ambiente. Las raíces se retraen, desapareciendo tras las grietas de la madera, al igual que los pétalos, que se secan y dejan una traza de polvo que vuela de mis manos. Analizo cada rincón de la habitación desde mi refugio en la cama pero no hay rastro de la sibilancia ajena. Aún no he podido revelar la identidad del perturbador espíritu, pero en mis sueños, juro que lo conseguiré.
Obra de referencia:
Basado en "Las lágrimas de Shiva" de César Mallorquí