Profesor: Elena Viedma Marín
1º BACHILLERATO - Aula: 1º BACH LU-B
Microrrelato:
El ser humano como ser tan inofensivo podría ser despreciable. Hoy, último día de colegio, los nazis nos echaban a patadas de Italia. MM, como siempre, iba detrás de mí y me miraba con aversión, no podía evitarlo, estos días habían sido una tortura; en clase siempre se metía conmigo, me pegaba y todo por no ayudarle en un examen. Kiri siempre estaba ahí para defenderme, pero qué podía hacer ella si solo era una niña o al menos eso pensaba yo. Volví a casa, esa casa que ya no parecía un hogar. Papá, mamá y mi hermana estaban asustados, y con las maletas hechas; su rostro reflejaba el miedo y sus miradas recogían la poca esperanza que les quedaba. De repente, nos metieron a todos en un tren dirección…
Por un momento, me sentía tranquilo, aquí ya no tendría que ver más a MM y sonreí. Nada más bajar del tren la vi - ¡Kiri! —corrí a abrazarla; ella era mi esperanza, lo que sentía por ella era inefable.
Pronto vi a lo lejos a otro chico que parecía de mi edad, provocando que la expresión de mi cara volviera a la normalidad. Era MM – ¡eh, capi, nos vemos dentro! Mi mirada recobró vida como la de un niño asustado que no quiere ver. El silbato de los soldados me devolvió a la realidad. Nos separaron por sexos, me despedí de mi madre y de mi hermana seguro de que las volvería a ver, pero el destino tenía otros planes para ellas. En mi fila separaron a los padres de los niños y nos llevaron a un barracón. Allí estaba él, MM para hacer esta experiencia aún más inolvidable.
-Y así, mi querida hija, es como tu madre y yo entramos al campo de concentración.
Obra de referencia:
Invisible. Eloy Moreno.