Profesor: Elena Viedma Marín
3º ESO - Aula: 3º A
Microrrelato:
CUENTO LII
El conde ya era mayor, tenía algunos problemas mentales y de visión. Un día, un duque le comunicó su interés por una de sus propiedades: un majestuoso castillo con vistas a la ciudad. Su oferta ascendía a 200 monedas de oro, pero al conde le parecieron demasiado oscuras y ligeras para ser de oro. Por eso, lo consultó con Patronio, y este le contó la siguiente historia.
Érase una vez un pequeño ternero solitario. Un día, mientras caminaba por el monte, llegó un buitre carroñero que se le acercó. Pero cuando el ternero lo vio se asustó.
-¿Por qué te asustas? - preguntó el buitre.
-Eres un buitre, y me puedes comer- respondió el ternero.
-Nadie quiere ser mi amigo- dijo el buitre entristecido- Solo porque parezco un buitre.
-Espera, ¿No eres un buitre?
-Soy un ternero, como tú, pero todos piensan que soy un buitre, y por eso estoy solo, dijo el buitre
-Yo también estoy solo, y me gustaría tener amigos. Si quieres podemos ser amigos, continuó el ternero.
-¿En serio? - respondió el buitre- Ya sé lo que podemos hacer para celebrarlo. A unos pocos kilómetros de aquí hay un acantilado con unas vistas espectaculares. Podemos ir ahí si quieres.
-! Por supuesto ¡, respondió el ternero.
Tras horas de travesía llegaron a su destino. Nada más llegar, el buitre empujó al ternero al vacío y empezó a comérselo.
-! Eres un buitre ¡- dijo sorprendido- Me has mentido.
-¿A quién debías creer, a mí, o a tus ojos?, terminó diciendo el buitre
Y así, una vez más, Patronio salvó al conde de ser estafado.
“No te fíes nunca de las palabras,
fíate de tus ojos y tus sentidos.”
Obra de referencia:
El Conde Lucanor. Don Juan Manuel.