Profesor: Nuria Romero Flórez
3º ESO - Aula: 3º ESO D
Microrrelato:
EL RELOJERO CIEGO
El relojero Gerardo, era un hombre que no conocía el mundo de una manera visible, pero lo conocía de una forma que solo los ciegos podían dominar. Sus dedos, curtidos y hábiles, podían manipular cualquier mecanismo con la destreza de un artesano. Los engranajes, los muelles y las agujas encajaban en una vida que no necesitaba los ojos para ver, pues escuchaba el suave susurro del tiempo, una melodía inaudible para otros.
Una noche, mientras ajustaba el mecanismo de un reloj antiguo, una idea comenzó a formarse en su mente: ¿Y si el tiempo no avanzara siempre hacia adelante? ¿Y si, pudiese crear algo que desafiara las mentes superficiales y que regresara el tiempo en lugar de avanzar? Con la curiosidad que solo un ciego puede tener sobre lo que no puede ver, comenzó su obra.
Creó un reloj cuyas agujas giraban en sentido contrario, un movimiento invertido que desconcertaría a cualquiera que lo observase. Pero Gerardo no necesitaba observar, solo sentir. Con cada ajuste, el reloj parecía tener aún más vida propia. Los engranajes cantaban una melodía que difería de los otros.
Cuando por fin terminó, lo miró o lo sintió, más bien, con una sonrisa satisfecha. El reloj, al contrario de todos los demás, no marcaba las horas que pasaban, sino las que se desvanecían.
Un día, alguien vino a verlo: un joven aprendiz que había oído hablar de esta anomalía. "Este reloj…", dijo el muchacho, "es hipotéticamente fascinante.
Gerardo sonrió, alzando las manos para acariciar la madera del reloj. "No todo lo que es posible se ve, hijo. Algunos relojes deben retroceder para enseñarnos que el tiempo no solo avanza, sino que también puede aportarnos y devolvernos algo perdido."
Obra de referencia:
El curioso caso de Benjamín Button. F. Scott Fitzgerald