Profesor: Elena Viedma Marín
3º ESO - Aula: 3º C
Microrrelato:
Parecían siglos, pero sólo hacía 15 años del rescate. No bastó con el caos y el sufrimiento de la isla, al regresar llegaron a un mundo devastado por la guerra.
Ralph andaba por Londres, al principio no supo quién era, pero una punzada extraña le hizo mirar mejor. Le reconoció, se acercó y, sin pensarlo, le dijo:
- Creo que me debes una disculpa, por eso de que casi me matas.
- ¿Qué...? - Jack tardó unos segundos en procesar quién era – ¿Ralph?
- Y bien... ¿Nada que decir?
- Sí, llevo años queriendo preguntarte una cosa – hizo una pausa - ¿Por qué no te uniste a nosotros?
- Perdón, no te he entendido. ¿Tú crees que lo hiciste bien?
- Nadie lo hizo ni bien ni mal. Todos hicimos lo que era necesario.
- ¡¿Tú crees que intentar matarme era necesario?! ¡No has recapacitado nada!
- Me querías atado a una caracola y yo soy libre, la isla era un sitio para hacer lo que quisiera... era...
- ¿Y Simón? ¿Y Piggy?
- No me hables de perdidas, llevo años viendo morir gente entre las filas, cada vez que tengo que luchar mueren muchos de mis chavales, solo para que gente como tú pueda quedarse aquí persiguiendo un mundo de arcoíris y felicidad
- Creer en un mundo justo no es descabellado. ¿Acaso crees defender los derechos de la gente trabajadora no merece la pena? ¿Acaso no debería existir una sociedad mejor y gente que luche por esa idea?
Después de decir esto, Ralph se dio la vuelta sin esperar a oír su contestación y se alejó con una idea clara: la sociedad era lo mismo que la isla. La violencia gana a la justicia, y la gente elude su responsabilidad en los grupos, como cuando se pintaron la cara, solo que ahora con edificios de por medio.
Obra de referencia:
EL SEÑOR DE LAS MOSCAS. WILLIAM GOLDING