Profesor: Elena Viedma Marín
4º ESO - Aula: 4º C
Microrrelato:
DARSE CUENTA
Al principio, nadie nota nada.
Las palabras comienzan a cambiar de forma sutil. No es supresión, dicen, sino una actualización del lenguaje para hacerlo más “inclusivo, preciso”, “menos problemático”. Algunos se quejan, pero son acusados de no querer progresar, de exagerados. Sus voces se terminan apagando.
Los medios dejan de contradecirse. De manera sutil, las versiones de los hechos empiezan a coincidir. Algunos archivos desaparecen. Noticias que recordabas haber leído, no están. Buscas pruebas pero, no encuentras nada. Mejor, así no hay conflictos.
Los libros cambian, no se prohíben, simplemente se reeditan para ser más acordes con los “nuevos tiempos”. Un día citas un fragmento que creías haber escuchado, pero ya no existe. Probablemente te lo has inventado.
Hechos históricos son modificados, incluso eliminados. Si la historia no está en libros ni documentos, es cuestión de tiempo el que sea olvidada. Cómo vas a saber si lo que recuerdas es real o una ilusión. Surgen dudas, nada demuestra que tienes razón. Probablemente sea fruto de tu imaginación.
Vigilancia empieza a aparecer, micrófonos activados, cámaras allá a donde vayas. Es raro pero, ¿Qué importa?, es para protegernos.
Gente desaparece pero solo son “locos”, “terroristas que nos ponen en peligro” o simplemente, gente que piensa. En todo caso, están ayudándoles. Si piensan de esa manera, no vivirán felices.
Pronto, la vigilancia ya no se siente como vigilancia, es normal. Ya no es abuso de poder ni represión. Es transparencia. La inteligencia artificial solo nos está ayudando. Así estamos más seguros.
El lenguaje se reduce más. Si no hay palabras en un lenguaje aptas para expresar pensamientos autónomos y revolucionarios, nadie puede desobedecer, ni siquiera imaginar la idea de rebelarse.
Cuando la sociedad se quiere dar cuenta, es tarde. Ya nadie se dará cuenta, se ha convertido en la realidad.
Obra de referencia:
1984. George Orwell.