Profesor: Cristina Zaballa Garnica
2º ESO - Aula: A
Microrrelato:
Julieta se había pasado la vida siendo lo que se esperaba de ella, una buena niña y una hija ejemplar, aunque aquello acabó atormentándola, pues no quería ser recordada como algo de otra persona en lugar de por quien era ella.
Al menos así era hasta que conoció a un joven llamado Romeo, y desde entonces solo quería ser de él y él de ella, pues ahora su corazón estaba en sus manos.
Sus familias terminaron aceptando el romance de los jóvenes, pues todos habían sentido alguna vez la fuerza arrolladora del primer amor.
Julieta se ahogaba si no tenía a Romeo cerca, y solo respiraba cuando estaban juntos, enamorándose más a cada palabra que pronunciaba para ella, adulándola.
- ¿No brillan hoy menos las estrellas, Julieta, eclipsadas por tu belleza?
Allí, flotando cual pluma en el viento entre los brazos de Romeo, no imaginaba otra forma de vivir, pues aquella resultaba demasiado natural para no ser su destino.
Poco sabía Julieta de lo efímero del amor joven, de esa fragilidad que acaba consumiendo hasta el más perfecto de los romances, marchitándolos como a las flores que se amustian con la llegada del invierno.
Así, cuando las primeras frías brisas invernales agitaban las ramas desnudas de los árboles, a Julieta le devolvieron el corazón que ella había dado, ahora marchito y pesado como el plomo entre sus costillas, entonces se marchitó, y ni la llegada de la primavera la hizo florecer de nuevo.
Pero no murió de pena, vivió con ella, permitiendo que la melancolía tiñese el resto de sus días, que fueron pasando sin propósito alguno, dejando a Julieta recordada por su amor, pues cuando pudo elegir, le eligió a él, y tras una vida preguntándoselo, nunca fue capaz de decidir si eligió mal.
Olivia Coll
Obra de referencia:
Romeo y Julieta, William Shakespeare.