Profesor: María Raquel Somoano Matesanz
1º BACHILLERATO - Aula: DP 1B
Microrrelato:
El Borrador de Vidas
Mateo encontró una goma en el suelo del aula. Era pequeña, blanca y sin marcas. Al levantarla, sintió un escalofrío repentino pasar por su espalda haciendo que se retorciera sobre sí mismo.
—¿De quién es esto? —preguntó. Pero nadie respondió.
Aburrido, la probó en su cuaderno. Al borrar su nombre, notó algo extraño. No quedaba ni una sombra de lápiz. Era como si nunca hubiera escrito nada.
Intrigado, sacó una foto de su carnet, puso la goma sobre su apellido y frotó. El apellido desapareció. No solo de la foto. También de su memoria.
—¿Cómo me llamo? —susurró.
La pregunta lo hizo temblar.
Esa noche, frente al espejo, experimentó. Quiso borrar una cicatriz de su brazo y de repente la herida nunca había existido. Luego, con el corazón latiendo a una velocidad inhumana, decidió acercar la goma a la cara de su hermano en una foto familiar. Deslizó. Su hermano desapareció de la imagen. Del pasillo. De su mente.
Corrió a su cuarto, sudando frío. Su madre lo llamó desde la cocina.
—¡Mateo! ¿Con quién hablabas?
No supo qué responder. Temblando, se miró en el espejo. Sostenía la goma con una mezcla de miedo y poder. ¿Qué pasaría si se borraba a sí mismo?
Llevó la goma a su brazo y comenzó a frotar. La piel se desvaneció en el aire como polvo. Luego el codo, el hombro…
El reflejo en el espejo parpadeó. La goma cayó al suelo.
A la mañana siguiente, alguien encontró una goma blanca en el aula. La recogió con curiosidad.
—¿De quién es esto?
Obra de referencia:
La Cena. Herman Koch