Profesor: RocÍo Ulecia Navarro
1º ESO - Aula: 1º ESO D
Microrrelato:
Nuestro amor fue como el de Romeo y Julieta, inesperado. Pero no tuvimos un final trágico. De hecho, tuvimos un comienzo lleno de posibilidades. Un comienzo que
brillaba como la luz de aquella bombilla, tan radiante que nunca se acababa.
Todo comenzó un día que venía siendo oscuro. Me había peleado con Margarita, una de mis hermanas, lo cual no solía pasar y me tenía preocupada. Pero de repente, brilló con aquel rayito de sol, en un estrecho bar. Tenía el pelo despeinado, sus ojos se podían ver tras sus lentes y aquella sonrisa de niño cubierta por una corta barba. Se llamaba Gabriel y su apellido, Mendoza. Nuestro amigo nos presentó; en ese instante me recorrió un leve hormigueo. Y pensé: "¿Qué era él para mí? ¿Amigo o enemigo?" Tras unos instantes, respondí a mi propia pregunta. Soy amiga de su amigo; eso me convertía en algo bueno, supongo.
La hora no me importaba en ese momento. Aun así, la miraba inconscientemente. El corazón me latía mil veces por segundo. ¡Me iba a estallar! De repente, tan sereno
como la mar tras la tormenta, me entabló una conversación:
—Hola — dijo tímidamente.
—Hola — contesté yo.
Lo que parecía una simple conversación resultó ser la más compleja de mi vida. Me recordaba a aquella película que vi una vez en el cine. En la cual la chica no sabía qué
ponerse. Pues yo estaba así, pensando qué decir y hacer.
Sin darme cuenta, la tarde se me había pasado volando. En ese instante, no había ni reloj ni gente, solo nosotros. El mundo solo estaba habitado por dos personas: Gabriel
y Rosa.
Así sin más, se hizo un silencio en nuestra conversación, nos pusimos rojos y de repente se escucharon unas inesperadas carcajadas. Esa misma tarde me había enamorado.
Obra de referencia:
Las lágrimas de Shiva, César Mallorquí