Profesor: RocÍo Ulecia Navarro
1º ESO - Aula: 1º ESO E
Microrrelato:
Hola, mi nombre es Javier y os voy a contar lo que ocurrió después de mi maravillosa aventura con Violeta y las Lágrimas de Shiva.
Después de volver a casa y ver de nuevo a mi padre me alegré mucho, pero me alegré aún más cuando vi por las noticias que los Obregón y la otra familia volvían a llevarse bien. Eso quería decir, que lo que hicimos Violeta y yo no fue en vano.
Unos días más tarde, descubrí que Violeta se vendría a nuestra casa el verano próximo.
El curso acabó y a principios de julio fuimos a recogerla a la estación del AVE y todos nos compramos un helado.
Un día paseando por la ciudad, pasamos al lado de una casa abandonada, nos entró la curiosidad y entramos. No se veía nada. En ese momento, decidimos ir los dos a casa y coger un par de linternas y un clip por si tuviéramos que forzar la cerradura de alguna puerta.
Cuando volvimos a entrar, encendimos nuestras linternas. Nos encontrábamos en el recibidor, era amplio, tenía el parqué desgastado y del techo colgaba una gran lámpara de araña a la que le faltaban varios cristales y las bombillas.
Cruzamos el recibidor y encontramos un pasillo con varias puertas. Abrimos la primera y entramos, vimos una sala parecida a un salón de baile. El suelo estaba impecable aunque con un poco de polvo. Salimos al pasillo y fuimos a la puerta de enfrente. La intenté abrir pero estaba cerrada con llave. Entonces, Violeta sacó el clip y la abrió. Era un desván, ahí había lámparas viejas, lienzos...Pero lo que más me sorprendió fue un cuadro de mi abuelo. ¡Esa era su casa antes de morir!
Se lo comenté a Violeta y entre los dos nos llevamos el cuadro de recuerdo.
Obra de referencia:
Las lágrimas de Shiva, César Mallorquí