Profesor: Eva Mª Fuentes Vilacoba
3º ESO - Aula: 3º b
Microrrelato:
A quién me lea:
No soy un protagonista perfecto, el mundo no se diseña a mis anchas. No tengo una inteligencia brillante y no he leído todas las grandes obras literarias.
Quizás por eso Wang Zhu no se fijó en mí. O podría ser por mi corte de pelo, demasiado macarra, mentira, posiblemente fuera porque mis ojos no irradian rebeldía ni un deseo
inmenso por mejorar el mundo. Veintitrés años llevo de mi monótona e insípida vida, tratando de encontrar algo en mí de lo que enorgullecerme, diciendo va, venga hoy levántate y trata de
empatizar con los presos.
Pero es que no puedo, tengo una paciencia nula, cuando alguien me irrita profundamente le suelto una bofetada, no me voy a contener. Si tengo una porra en la mano y a un preso inútil a
un palmo de distancia ¿por qué no puedo hacer uso de ella? Pues porque Li-Huan no lo haría y él sí que es un ejemplo a seguir, en él sí que se fijó Wang Zhu, él es el protagonista perfecto.
Escribo esto encerrado en una celda. ¿Acabo de decir que soy yo el que pega a los presos? En efecto, pero de alguna forma que yo desconozco, esos desgraciados, repulsivos y desmesuradamente inteligentes prisioneros han conseguido darle la vuelta a todo. Ahora nosotros, soldados y guardias estamos, encerrados en las celdas, sí, esas mismas que han sido testigo del sufrimiento que nosotros les causábamos a los encarcelados. ¿Contradictorio verdad?
Los que censuréis esta carta seguro que os preguntáis "oye, ¿y este tío no tiene nada mejor que contar que su deprimente existencia?" Pues la verdad es que no y precisamente por eso hasta aquí he llegado. Espero que eso de la reencarnación sea verdad y que en mi próxima vida sea yo el protagonista.
Obra de referencia:
LAS PALABRAS HERIDAS de Jordi Sierra i Fabra. El protagonista de la novela realiza su servicios militar en un campo de reclusión para disidentes políticos donde se encargará de censurar sus cartas.