Profesor: Carlos GarcÍa Menchero
1º ESO - Aula: E1ºA
Microrrelato:
En la penumbra de un Toledo olvidado, un joven llamado Lázaro, huérfano y sin hogar, se vio obligado a mendigar por las calles. Al igual que en su historia anterior, tenía un amo, pero esta vez no era un ciego, sino un misterioso anciano que ofrecía al chico un extraño trato: debía seguirlo en la oscuridad de la noche, dándole compañía a cambio de comida.
A medida que caminaban por callejones silenciosos, Lázaro empezó a notar algo raro, sombras que parecían cobrar vida y susurrar secretos oscuros. Su amo, con una voz temblorosa, contaba historias sobre almas perdidas y pactos malditos, mientras el joven sentía cómo su propia sombra se alejaba detrás de él, como si tratara de escapar.
Una tarde, el anciano lo llevó a un lugar donde dijo que estaban enterrados los que habían sellado esos pactos. Intrigado, Lázaro excavó en la tierra con sus manos, hasta que sus dedos rozaron un objeto frío: un espejo antiguo. Cuando se miró en él, en lugar de su reflejo, vio los rostros de aquellos que habían hecho tratos oscuros, rostros que se retorcían de dolor y desesperación. Comprendió que había caído en la trampa de su amo. La sombra que lo seguía comenzó a tomar forma, convirtiéndose en la cara del anciano, que ahora sonreía con una cara siniestra. Con un grito ahogado, comprendió que debía romper el ciclo y liberarse de la influencia del anciano. Con valentía, lanzó el espejo al suelo, causando que una onda de luz iluminara el lugar. Las caras en el espejo gritaron y desaparecieron, y la sombra se desvaneció junto a su amo, dejándolo solo, pero libre.
Lázaro se alejó del lugar, llevado con el eco de los susurros y un nuevo propósito: proteger a otros de las sombras que acechan en la oscuridad.
Obra de referencia:
"LAZARILLO DE TORMES", ANÓNIMO.