Profesor: Amanda Agüera Redondo
4º ESO - Aula: 4ºC
Microrrelato:
Había pasado demasiado tiempo.
Se podía percatar de ello por el endurecimiento y las leves arrugas que aparecían en su reflejo.
Aunque para él, el tiempo pasó como un relámpago.
Regresaba a la ciudad con el pecho atravesado por una sola certeza: ella lo había esperado.
El tren se detuvo con un chirrido lastimero. Tuvo un escalofrío, aunque no supo por qué.
Descendió con cautela, sintiendo que pisaba algo tan fino que solo su certeza le daba la fuerza de poner un pie delante del otro. La estación era la misma. Los vendedores de periódicos, las farolas flameantes, el aroma a chimenea, a frío y lluvia. Entonces la vio.
Allí estaba, de espaldas, con el porte de quien ya ha olvidado el dolor de una despedida.
Sus manos, aquellas manos que había sostenido en la penumbra de tantas noches que él había visto blancas, estaban entrelazadas con las de otro hombre.
Su certeza se resquebrajó como el hielo al quebrarse, le hizo moverse al contrario que antes. Un pie atrás, luego otro, como si el suelo se hubiera vuelto incierto bajo su presencia.
Revivió la última vez que la vio. Recordó sus palabras: “Te esperaré.” Pero...¿qué significaba esperar? ¿Era un acto de amor o una condena? Haciéndose estas preguntas se desmoronaba pues él la había convertido en el pilar sobre el que había edificado su
existencia.
Sintió una risa amarga rasparle por la garganta. Qué irónico.
Espero tanto que pasó a ser un hombre que había llegado tarde a su propia historia.
Sin acercarse, sin llamarla, se giró y se perdió entre la multitud. Antes de irse miró lo que un día fue suyo, después, inevitablemente a quien se lo había robado. Un sentimiento de amargura le invadió, solo pensar que podían compartir el mismo apellido a esas alturas le revolvía el cuerpo.
Y no se equivocaba, compartían el mismo apellido... desde la cuna.
Obra de referencia:
Microrrelato sobre la espera, como las golondrinas del balcón de las "Rimas" de Gustavo Adolfo Bécquer.