Profesor: Amanda Agüera Redondo
4º ESO - Aula: 4ºA
Microrrelato:
EL ÚLTIMO CANTO
“-¡Profesora!, ¡es sábado!- te decía con una vocecilla aguda-. ¡Es sábado!- repetía, pero mis palabras solo eran cadencias perdidas en el aire. Recuerdo cómo mis compañeros intentaban hacerme creer que era lunes o martes. -¿Por qué me mentís?- preguntaba inocente -Estáis celosos de que mis padres vengan a recogerme y a vosotros no- les decía yo.
Me sigo sonrojando al recordarlo. -Pépinot, estarán muy ocupados- respondías con la voz entrecortada, como si te faltasen segundos para romper a llorar. -¡Venga, que llegamos tarde al ensayo del coro y te necesito con estos cazurros!- continuabas, intentando animarme.
Siempre conseguías hacerme reír en ese lugar tan oscuro, donde todo resultaba tan complicado, donde éramos niños olvidados a ojos de la sociedad. -¡No merecéis mis respetos!-. Esas palabras de nuestro director ardían en su boca y eran expulsadas cual cristales que martillaban mi alma.
Pero solamente tú, profesora, eras capaz de ver algo bueno en cada uno de nosotros. Era demasiado pequeño. No me daba cuenta de que probablemente fueses nuestra única esperanza, porque nunca te importó de dónde veníamos, sino quiénes éramos. -En el corazón de cada ser humano hay una chispa esperando a ser descubierta- comentabas cuando nos veías entristecidos, abrumados por el ambiente que nos rodeaba.
Nunca me olvidaré; recordaré cada día que fuiste tú quien pronunció esa frase, y no mi madre. Nadie de mi sangre; aunque sí de mi familia. Porque sí, tú sí sabías ser familia. Pero hoy, 20 años después, ya no estás aquí. Por eso me encuentro frente a tu tumba, porque nunca llegué a decirte que soy quien soy gracias a ti. Gracias por escuchar mi llanto. Gracias por llevarme contigo”
Así, resonó la última nota en la vida de Pépinot y nadie, nunca más, escuchó su canto.
Obra de referencia:
El último canto inspirado en "Los chicos del coro" de Joseph Wambaugh.