Profesor: Ana Isabel Bellerin
3º ESO - Aula: 3º A
Microrrelato:
- ¿Dónde me hallo, si no hay peso en mi carne ni pena en mi pesar? ¿Esto es la muerte o un sueño del que no querría despertar?
Melibea sintiéndose ligera, como bestia tras largo día en el mercado, a la que quitan la carga de su lomo, calibró qué yugo llevaba antes.
- El amor es tormento, Calisto me hechizó, con ayuda de una vieja que conseja me dio. Melibea enloqueció de amor.
- Melibea... si mi amor por ti es locura, bendita sea la locura que me da vida y sentido.
- Libérame de este tormento, de este destino por el cual siempre supliqué que no llegara.
- Vuestro amor no es mi atadura, Calisto. Este tormento es fruto de vuestros deseos, no de mis sentimientos. Debo desasirme de vos para hallar mi sosiego.
Y, después de manifestar tales palabras, Melibea, con el alma afligida, volvió su espalda a Calisto.
Calisto, sumido en una profunda desesperación, sintió que su mundo se desmoronaba ante el rechazo de Melibea. Su corazón latía con fuerza, como un tambor de guerra, mientras recordaba cada instante compartido con ella. Ante su tormento, apareció Celestina, con su mirada astuta.
Oh, noble Calisto, no te dejes consumir por esta pena. El hechizo se ha quebrado, pero el amor no siempre es un sendero de rosas.
Su presencia solo avivó la ira y la confusión en el corazón de Calisto.
¿Qué sabrá vos de amor, Celestina?
Celestina se esfumó y Calisto movido por un amor que ardía en su pecho, alzó la voz y exclamó:
Oh, Melibea, si este amor es mi condena, que sea esta condena mi razón de vivir. Sin vos, mi vida es sombra y tormento.
Mas Melibea, con la mirada firme, respondió:
Noble Calisto, no puedo aceptar lo que no es mío, mi corazón no os pertenece.
Obra de referencia:
"La Celestina" obra de Fernando de Rojas que supone el salto de la Edad Media al Renacimiento con unas personalidades en los personajes impactantes.