Profesor: Begoña García Zapata
4º ESO - Aula: 4º ESO C
Microrrelato:
Y CRUCÉ EL OLVIDO
En el umbral de la eternidad, mi alma ambulante se presentó ante la puerta celestial y confesó: -”He cometido todo pecado imaginable.”
La voz de Dios resonó suavemente desde el abismo: -”¿Qué es el amor, sino la capacidad de mirar más allá de las ruinas del alma?”
-”¿Acaso no hay límites para el perdón?” preguntó mi alma, desesperada.
-"Ningún límite”- respondió la voz, -” porque quien ama de verdad, ve al otro no como lo que fue, sino como lo que aún puede ser.”
Mi espíritu sollozó y delante del Señor confesó:
-”Yo, que he amado y destruido sin medida, he visto el abismo de mis actos. Juan me llamaban y a Juan temían, ya que destruí más de una vida, y aun así sigo buscando algo que no puedo nombrar. Creí que la libertad residía en la ausencia de ataduras, en el deseo insaciable de escapar. Pero ahora sé que solo llega cuando se ama sin reservas.
Quizá el perdón no dependa de lo que he hecho, sino de lo que soy capaz de ofrecer. Pero, ¿quién puede amar de esa forma? Tal vez tú, Señor, lo sepas mejor que yo”.
Y en ese instante, la puerta se abrió, y el perdón se derramó como un río que arrastra todo, incluso el olvido.
Obra de referencia:
José Zorrilla, Don Juan Tenorio