Profesor: Isaac González Palacios
1º ESO - Aula: 1 ESO C
Microrrelato:
Había una vez una pequeña hormiga que solo pensaba en trabajar, mientras que su vecina la cigarra solo pensaba en disfrutar de la vida.
Todos los días la cigarra le preguntaba:
—A ver, hormiguita, ¿se puede saber por qué estas todo el tiempo de aquí para allá trayendo comida?
—Ya te lo he repetido varias veces— respondía la hormiga. Tengo que recolectarla para que no me falte de nada cuando llegue el invierno. ¡Tu deberías hacer lo mismo!
Pero, ¿de qué invierno me estás hablando, hormiga? De verdad que no te enteras de nada, hormiga estúpida.
Los días pasaban y para la hormiga eran todos iguales. Trabajando día y noche. La cigarra, mientras, tocaba la guitarra y picaba algo de vez en cuando.
Pasaban los días y había algo que la hormiga no llegaba a entender. El tiempo no terminaba de cambiar. Seguía luciendo el mismo sol que días, semanas o incluso meses antes, y seguía haciendo el mismo calor. Pero no se dio por vencida, al fin y al cabo, el invierno llegaría y todo su trabajo habría merecido la pena.
Para su desgracia, la hormiga cada vez se sentía más cansada. Cada grano de cereal que cogía le pesaba más que el anterior y las piernas le dolían mucho. Un día, no pudo seguir, estaba volviendo a la hormiguera, se cayó al suelo y murió. Se había pasado toda su vida trabajando y el invierno nunca había llegado.
Cuando la cigarra se enteró de lo ocurrido, pensó:
—Mira que se lo advertí. ¿Tan centrada estaba en su trabajo que ni se paró un segundo a observar su alrededor? La playa, el Teide, las palmeras. ¿De verdad, que nunca se enteró de que vivía en Canarias y de que nunca llegaría el invierno?
Obra de referencia:
Se trata de una versión de "La hormiga y la cigarra" una de las fábulas de Félix María Samaniego, recogidas en Fábulas en verso castellano de (1781)