Profesor: Felisa LÁzaro MartÍn
1º ESO - Aula: 1EC
Microrrelato:
Más allá de la frontera
Cuando todo comenzó mi nombre significaba algo. Era la voz de mi madre llamándome, la risa de mis amigos del colegio. Pero cuando cruzamos la frontera, se volvió un sonido ajeno, mal pronunciado en bocas extranjeras.
En la nueva escuela, el profesor lo dijo mal. Los niños se rieron. Al día siguiente, me empezaron a llamar de otra manera. Más fácil para ellos. Más extraño para mí. Con el tiempo empecé a callarme. Pensaba que si mi voz no sonaba bien, era mejor ocultarla.
En clase las palabras de los demás pasaban de largo, incomprensibles e imposibles de pronunciar. Una vez la profesora me pidió que leyera. Me equivoqué y todos se rieron; sentí vergüenza y me sonrojé…
De vuelta de la escuela cogí las llaves de mi antigua casa y cerré el puño alrededor de ellas, con rabia. Estaban frías. Eran de los pocos recuerdos que tenía de nuestro hogar, con su puerta azul y las cortinas moviéndose al pasar el viento. Mamá decía que ya no servían, pero yo no podía dejarlas ir.
Tiempo después una niña se sentó a mi lado y dibujó un sol en su cuaderno. Me miró esperando algo. No entendí sus palabras, pero sí lo que quería. Con el lápiz dibujé una luna junto al sol. Ella me sonrió. El idioma dejó de ser un muro.
Desde entonces, cada día dibujábamos más cosas: árboles, casas, nombres. Poco a poco empecé a entender su lengua.
Aquella noche, revolví mis cosas hasta encontrar un álbum de fotos, lo único que había podido conservar de mi país. Lo abrí y me dejé llevar por los recuerdos. Los recuerdos no pesan: son la prueba de que existí, de que sigo aquí.
Obra de referencia:
Este microrrelato se inspira en la novela "Guerra. ¿Y si te pasara a ti?" de Janne Teller, donde imagina una guerra en España y el exilio de sus habitantes a Egipto.