Profesor: Felisa LÁzaro MartÍn
1º ESO - Aula: 1ED
Microrrelato:
El sol de la tarde entraba por las persianas rotas, dibujando líneas de luz en el suelo. El aire tenía un olor raro, como si la casa supiera que algo malo estaba por llegar. En la pared del salón, donde antes había fotos de la familia, solo quedaban manchas de polvo y un clavo torcido.
Marta se colgó la mochila al hombro. Prácticamente todo su cuerpo temblaba al cerrar la puerta. Nunca imaginó que sería la última vez que la vería. Quizá debía haber mirado atrás una vez más, pero su padre la cogió de la mano y la hizo avanzar.
El camino hasta el puerto fue largo. Pasaron junto a casas desvencijadas y calles vacías. Su padre no la soltaba. Todos querían subir a un barco para escapar, mucha gente empujaba y gritaba. Pero un soldado con el rostro sucio dijo sin mirarlos: "Ya no hay sitio".
Se escucharon fortísimos ruidos, como truenos. La gente gritaba. Su padre la abrazó, le cubrió la cabeza con su abrigo y, de repente, sin saber cómo ni quién, alguien la subió a un bote.
Cuando llegó a otro país, las personas la miraban con recelo. "No es de aquí", decían. "Nos va a quitar lo nuestro". Marta aprendió a quedarse callada. A no molestar. A recordar su casa cada vez menos.
Una noche, en la televisión, vio su antigua calle. No quedaba nada. Se sintió triste y aliviada a la vez. Entonces, en voz baja, dijo una palabra que hacía muchísimo tiempo que no usaba: hogar.
Obra de referencia:
Este microrrelato se inspira en "Guerra. ¿Y si te pasara a ti?", novela de Janne Teller sobre las consecuencias de la guerra.