Profesor: Eduardo Méndez Gómez-arevalillo
3º ESO - Aula: 3ºB
Microrrelato:
—Adiós, Penélope, adiós—
Desde el barco que levaba anclas, Ulises arrojaba con desesperación la promesa de que regresaría.
Cuando llegó Penélope, totalmente desolada, a la urbanización Ítaca donde vivía, los vecinos obsesionados con ella por su belleza movieron ficha.
—Penélope, ¿deseas que te acompañe? Debes estar apesadumbrada por esta pérdida. – argumentó Liodes.
—Cómo iba a estar si no después de que mi esposo se haya marchado. Creo que no podré volver a amar nunca más— dijo viendo las intenciones de aquel hombre superficial.
— No digas eso mujer, aquí hay hombres que con creces podrían superar las escasas cualidades de ese hombre. Y como muchos de nosotros te deseamos, te propongo un trato.
No pudo terminar la frase cuando Penélope dijo: —Aceptaré tus tratos si antes pintó un mural dedicado a Ulises. Hasta que no lo termine no escucharé tus propuestas.
Satisfecho con este acuerdo Liodes se marchó para contar a sus frivolos compañeros su logro.
Mientras tanto Ulises trabajaba en Caracas para ganar dinero. Allí fascinó a todos los nativos con su habilidad para hacer un café excelente, cualidad propia de aquellas tierras y así pudo volver a su tierra.
Entretanto los pretendientes y Liodes se desesperaban, llevaban cinco años esperando a que Penélope terminara de pintar, porque por la noche deshacía lo que pintaba por el día. Amenazándola dijo:— Haz cualquier prueba para elegir un pretendiente, pero si no yo seré tu esposo.
Penélope, agotada, estuvo a punto de darse por vencida, ya no recordaba razones para seguir esperando, pero recordando con cariño la habilidad de Ulises para hacer café dijo:
—El que haga el mejor café será mi esposo.
Este mensaje llegó a oídos de Ulises y fue a donde se celebraba la prueba.
Tras probar el café de Ulises dijo: — Has vuelto, siempre te esperé.
Obra de referencia:
La Odisea de Homero