Profesor: Eduardo Méndez Gómez-arevalillo
3º ESO - Aula: 3ºA
Microrrelato:
Aún me atormentan recuerdos de mis tiempos en la mar. Me acuerdo de cómo empezó. Cuando era un niño y un grupo de temibles piratas asaltaron la ciudad donde vivía con mi familia tranquilamente. Arrasaron todo, quemaron casas y saquearon minuciosamente cada rincón del pueblo. Tuve suerte y fui tomado como rehén y no ejecutado, como mi familia. Gracias a los consejos de mi madre en la cocina, fui útil a los piratas. Yo le había prometido seguir su negocio, pero el destino tenía planes distintos.
Gracias a mi habilidad para cocinar, los piratas me admitieron en la tripulación. Recuerdo al capitán, Billy Bones, y cómo bajaba a menudo al casco para ayudarme. Siempre me contaba cómo quería dejar los mares y vivir tranquilamente. Yo escuchaba y asentía atento.
En mis ratos libres subía a la cubierta. Poco a poco me gané el corazón de los bucaneros. Muchos se compadecían de alguien como yo, y me daban lecciones variopintas sobre el barco. Pese a no ser honrada, la vida pirata se disfrutaba, participé en múltiples batallas, ganándome la confianza de Billy. Sumé varias riquezas a mi historial. Y cuando más disfrutaba mi nueva vida, se derrumbó.
Nadie sabe que hizo enloquecer a Billy. Un día, simplemente, el brillo de sus ojos desapareció. Iniciamos un viaje a una isla remota. Donde escondió las riquezas de toda la tripulación. El muy canalla huyó, dejándonos con las manos vacías. Nunca olvidaré la batalla que llevamos a cabo, ni su mirada desprovista de humanidad mientras me rebanaba la pierna izquierda de un hachazo.
La vida se ha dedicado a arrebatarme constantemente mis méritos y dejarme una y otra vez con nada más que decepción. Y por esto, yo, John Silver, me niego a morir sin la parte que me corresponde del tesoro.
Obra de referencia:
El microrrelato está inspirado en La Isla del Tesoro de R. L. Stevenson.