Profesor: Eduardo Méndez Gómez-arevalillo
2º ESO - Aula: 2ºB
Microrrelato:
La flor, sola y sin raíces es arrastrada por la fuerza del viento, quemada por el sol y mojada por la lluvia, hasta que un día el viento la arrastra hasta los pies de un niño, este la coge, la introduce en una maceta y la riega.
Al cabo de unos meses la flor, al no verse arrastrada por la fuerza del viento, quemada por el sol o majada por la lluvia, le pregunta al niño:
– ¿Por qué tú no estás metido en una maceta y aún así te sostienes?
“Porque yo ya he plantado mis raíces y ellas me ayudan a sostenerme, y eso es lo que quiero que tú consigas’’ - Responde el niño.
– ¿Y a qué te refieres con las raíces? –Le pregunta la flor.
– Con raíces me refiero a la familia, a gente que te apoya y que te ayuda.
Desde entonces comienza una gran amistad entre el niño y la flor. Todos los días comen juntos, cenan juntos, son como hermanos.
Hasta que un día el principito le dice a la flor: – Es hora de que pongas en práctica lo que te he enseñado
A lo que la flor responde: –¿Y cómo lo voy a hacer?
– Echando raíces. – Contesta.
Juntos, se dirigen al lugar donde el niño rescató a la flor, allí, el niño la plantó. Se despiden, y el niño se va.
Al cabo de un año una inquietante tormenta vuelve a acechar el desierto. El niño, preocupado por ella, va a ver si ha sobrevivido. Cuando llega se encuentra con un enorme conjunto de flores.
El niño, sorprendido, le pregunta a la flor: – ¿Cómo lo has hecho?”
– He seguido tus enseñanzas, he echado raíces, ahora, estoy entre los míos’’ – Sentenció la flor.
Obra de referencia:
La obra de referencia es el Principito de Antoine de Saint-Exupéry