Profesor: Alicia María Calderón González
1º ESO - Aula: 1ºESO A
Microrrelato:
Alejandra era una chica morena, alta y con gafas que acababa de empezar el curso en el instituto cercano a su casa.
El primer día de clase, solo quería hacer amigos para no sentirse sola en aquel colegio donde parecía que todo el mundo tenía ya su grupo, menos ella. Pasaban los días y seguía merendando sola, sentada en una esquina del patio, viendo cómo los demás jugaban y reían con sus amigos.
Un día, en el recreo, un grupo de niñas se acercó a ella. Alejandra sonrió con ilusión, pero la intención de aquellas chicas no era la que esperaba. Le preguntaron su nombre y, cuando respondió, le arrebataron el bocadillo, lo tiraron a la basura y se marcharon riéndose. Alejandra sintió una gran tristeza. Lo único que quería era tener amigas en el instituto.
Poco después, el centro organizó un concurso de jóvenes talentos, y ella decidió participar. Desde pequeña recibía clases de violín y se le daba fenomenal. Tanto fue así, que ganó el concurso y su nombre empezó a sonar en todas las conversaciones.
Más tarde, representó al instituto en un certamen autonómico y también consiguió la victoria. Ahora, todos la felicitaban por los pasillos y la admiraban por su talento. Alejandra se sentía orgullosa, pero no por la atención, sino porque había demostrado lo que valía.
Al día siguiente, aquel grupo de niñas la invitó a desayunar con ellas. Alejandra, confundida, se preguntó por qué ahora querían ser sus amigas si antes la habían tratado tan mal. Pero en ese momento lo tuvo claro:
—No, gracias —respondió con seguridad—. Ya tengo a las personas que realmente quiero a mi lado.
Y, con una sonrisa, siguió su camino.
Obra de referencia:
Un relato influenciado por El patito feo puede reflejar la transformación de un personaje rechazado que, tras superar dificultades, descubre su verdadero valor y encuentra su lugar.