Profesor: Mónica Izuzquiza Suárez-inclán
4º ESO - Aula: 4º ESO A
Microrrelato:
Mátame.
Haydee consideraba que mentir era una tarea sumamente sencilla, parecida al acto de pestañear o respirar, una acción natural del ser humano. Andaba con la seguridad propia de la sobrina del conde de Montecristo.
Aquella noche, en la fiesta de los Mondego, estaba tensa, algo poco habitual en ella. Sentía el roce de la fría cuchilla sobre su piel, escondida bajo el vestido, en una posición pensada minuciosamente, colocada de tal forma que no cortase su piel y fuese fácil de sacar llegado el momento.
No era la primera vez que mataba, sin embargo, nunca había acabado con una vida cercana. La voluntad del conde era clara: el heredero de la casa Mondego debía morir. El joven noble y la asesina se encontraron al comenzar el evento; ya era costumbre para ellos el bailar juntos en cada velada. Él la miraba fijamente, ella mantenía la mirada clavada en el suelo. Sentía el tacto de la mano del chico agarrando la suya, veía sus pies bailando y olía la fragancia de su perfume. Trataba de memorizar el sonido de su voz y de su risa. Con cada segundo más difícil se le hacía empuñar el arma, más consciente era de que no podía matarlo, amaba demasiado el sonido de los latidos de su corazón. Levantó la mirada. Cogió el arma, pequeña, fina, mortífera y la acercó al heredero, tendiéndosela.
-Mátame- susurró -por favor- El chico la miró, sorprendido. No cogió la daga, mas tampoco se alejó.
-Él conde te quiere muerto- negando con la cabeza el hombre musitó una débil confesión de amor, alejándose. Nunca volvió a verla, el conde la mató. Ojalá ella hubiese hecho su trabajo, ojalá aquella daga hubiese atravesado su pecho. Así nada sería tan doloroso, no tendría que soportar el triste sabor de la vida sin ella.
Obra de referencia:
Microrrelato basado en