Profesor: Agustín Berlinches Zapero
4º ESO - Aula: 4ºC
Microrrelato:
El murciélago siempre fue la clave y yo nunca me di cuenta. Ahora, con la salvación de la humanidad en mis manos, se presentó por última vez el mal ante mí.
-Lo has conseguido… pero ¿ahora qué vas a hacer?
-Lo correcto- Contesté al instante
-¿Y qué es lo correcto, Bruno?
“No podía ser”, pensaba en mi cabeza. Esa “cosa” me había llamado por mi nombre. Me quedé paralizado. En todos nuestros encuentros nunca había llegado tan lejos.
-Lo correcto…- Me quedé en silencio, el silencio más largo y profundo al que me había enfrentado nunca.
-Sí Bruno.
-Lo co… lo correcto, entregar la cura…
-¿Y por qué harías eso? Si tú no estás enfermo y a cambio tu alma será mía para siempre.
-Por… porque hice un juramento.
-¿Qué juramento?, por favor, Bruno. Te has recorrido más de 100000 km para buscar una cura la cual puede que salve a muchas personas… pero, puede también que no…
El silencio volvió a apoderarse de todo.
-Cómo… ¿cómo puede que no? ¡Lo juraste! ¡Lo juraste en nombre de Dios!
-¿Y qué? ¿No era que no creías en todo eso, Bruno?
-Pe… pero tú…
-¿Pero yo qué Bruno? Asúmelo, nunca podrás salvarte.
-¡No, no, no! No puede ser, si he llegado hasta aquí es por algo. No pienso ceder ahora.
-Bruno…
Entonces me fijé, no me había conseguido dar cuenta hasta ahora, él… Era yo. Nadie me había estado ayudando todo este tiempo, era yo, quien había llegado hasta allí, y era yo, el que había traicionado a mis principios solo por la fama…
Nunca se trató ni del bien ni del mal, solo de qué persona era, y en mi lecho de muerte me había dado cuenta de mi dura verdad.
Obra de referencia:
“El señor de las tinieblas” de Alberto Vázquez-Figueroa. Un médico centrado en encontrar la cura contra el cáncer, tendrá la “espiritual” ayuda del diablo y el "mal" recibirá el alma del médico.