Profesor: Lorena Morais Villanueva
4º ESO - Aula: 4ºA
Microrrelato:
Yashir observaba en silencio su obra terminada, ocultando en lo más profundo de su ser, una fuerte emoción e incredulidad. La iglesia brillaba con la luz de la luna, cada piedra estaba en su lugar. Él veía cómo iban desapareciendo en la espesa oscuridad aquellos pequeños seres como sombras inquietas deslizándose entre los ladrillos.
Era hora de pagar el precio de tan magnífico trabajo. Como fue acordado, Satanás emergió y exigió a Yashir que entregase su alma, pues su parte estaba terminada. Fue entonces que el hombre dijo:
—No has cumplido con tu palabra. La iglesia no está terminada.
Yashir inclinó la cabeza y señaló un pequeño espacio vacío, casi inapreciable en aquel imponente muro a espaldas de la cruz gigante en la entrada de la iglesia.
—Aquí falta una pieza, nuestro trato era que, antes de que el sol asomase en el horizonte, termines toda la iglesia a cambio de mi alma—dijo con un ligero tono burlesco y confiado.
El diablo enmudeció, su furia ardiente se notaba incluso a través del helante frío de la mañana.
Solo entonces, Yashir curvó sus labios para luego reír a carcajadas. Había logrado engañar al mismísimo Satanás y la iglesia estaba casi lista para entregarla al sacerdote de la parroquia y así saldar sus deudas. No se fue sin antes agacharse y recoger de los pies del mesías crucificado, la piedra faltante de aquel huequecillo.
Obra de referencia:
"La leyenda de Cantuña", anónimo