Profesor: Ana Maria Barat Gonzalez
3º ESO - Aula: B
Microrrelato:
Se despertó allí, en una cama fría, sobre un suelo helado, en un ambiente congelado, tan diferente de aquel al que un día estuvo acostumbrado. Se giró sobre sí mismo para encarar la ventana, la persiana subida, como a él le gustaba, las estrellas fuera, la luna llena. Y allí enfundado en sus sábanas, envuelto en el calor del recuerdo, recordó el libro que aquella misma tarde había leído, Reencuentro se llamaba, el que le había recordado tantas cosas. Esa tarde había recordado, y esa misma noche volvió a recordar.
Recordó su risa feliz, que hacía siglos que no escuchaba, recordó aquel columpio rojo que tanto le había marcado, recordó a sus grandes amigos, recordó el “¡Papá, más alto!” que tantas veces había gritado, recordó cuando soñaba con la luna, la que un día le gustaría haber pisado. Y tal y como vino, el recuerdo se disipó, dejando lugar a la duda. ¿Qué había pasado? ¿En qué momento había parado de soñar, de correr, de reír, de saltar? ¿En qué momento había desistido de un día la luna tocar? No lo entendía, todo había ocurrido demasiado rápido, no, no tenía sentido. Sobresaltado se levantó, quería probarse a sí mismo que el niño que un día fue seguía allí dentro.
Se dirigió al baño y se lavó la cara, ni siquiera le importó no habérsela secado. Miró al espejo y vio, vio a un adulto, que no acababa de aceptar que lo era, vio su cara y vio sus arrugas, su pelo incoloro, sus ojos cansados, y ya no supo encontrar al niño, por más que buscara esa parte de él ya no estaba. ¿Cómo había podido dejarlo ir? Una gota se deslizó por su cara, pero no era de agua, sino de verdad.
Obra de referencia:
Fred Uhlman, Reencuentro. Novela sobre la amistad en la que el narrador se "reencuentra" mucho tiempo después con el amigo que pensaba perdido.