Profesor: Marta Mª Peso Alonso
3º ESO - Aula: E
Microrrelato:
EL ÚLTIMO RETO DEL CID
Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, se despertó en un extraño lugar. No era Castilla, ni Valencia. Frente a él, en vez de campos y fortalezas, había luces de neón y enormes edificios de cristal.
—¿Dónde estoy? —murmuró, aferrando la empuñadura de su espada, La Tizona.
Un chico de sudadera con capucha y auriculares lo miró con asombro.
—¡Guau! ¡Un cosplayer medieval! —exclamó.
El Cid frunció el ceño. No entendía esas palabras. Miró a su alrededor y vio carros sin caballos, gente con pequeños artefactos brillantes en las manos y enormes pantallas mostrando imágenes en movimiento.
De pronto, un estruendo sacudió la ciudad. Una sombra gigantesca apareció en el cielo. Era un dragón mecánico, lanzando fuego por su boca metálica.
La gente gritaba y corría.
El Cid sonrió. Esto sí lo entendía: una batalla.
Montó en un caballo que encontró atado a un poste (aunque la gente gritó algo sobre "policía"), desenvainó su espada y cargó contra la bestia. Con un golpe certero en su cuello de acero, el dragón explotó en una lluvia de chispas.
El pueblo, atónito, estalló en vítores.
—¡Eres un héroe! —dijo el chico de la sudadera.
El Cid miró a su alrededor. No entendía este mundo, pero sí entendía la lucha y la victoria.
—Siempre al servicio de la justicia —respondió con una reverencia.
Y, en ese instante, desapareció como el viento, dejando tras de sí solo el eco de su leyenda.
Obra de referencia:
Inspirado en: Poema de Mio Cid: Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador, noble caudillo que vivió entre 1040 y 1099, es desterrado injustamente y deberá recuperar su honor.