Profesor: Juan FÉlix Macua PequeÑo
1º ESO - Aula: Torrobitas
Microrrelato:
EL CASO DE LA CALAVERA
Él era así un fanático de Sherlock Holmes hasta la médula. Sabía tocar el violín, sabía deducir y colaboraba con la policía. Yo era su amigo de la infancia y ahora me parezco a Watson.
La siguiente historia ocurría un día de febrero, estaba lloviendo y no parecía haber mucho trabajo. Alejandro, que es como se llamaba, estaba tumbado en el sofá tocando el violín mientras yo leía el periódico. Todo parecía tranquilo hasta que llamaron al teléfono, Alex lo cogió y fue a buscar su abrigo.
—Vamos Martín tenemos trabajo —me dijo.
Cuando llegamos al sitio me quedé horrorizado, todo un equipo forense estaba delante de la puerta. Cuando entramos en la casa vi la brutalidad del crimen, una señora de unos cuarenta años yacía degollada con la camisa manchada de sangre y con la peor cara de dolor que uno puede imaginar. Al lado había un cuchillo y justo enfrente del cadáver había una tarjeta con un símbolo, una espiral que rodeaba una calavera. Álex también se sorprendió y se puso a buscar pistas, al rato yo me excusé diciendo que tenía que comer y me fui al restaurante del vecindario. Al poco tiempo, vino Álex, no me contó nada y estuvo callado todo lo que quedaba de día.
A los dos días ocurrió lo mismo, pero la víctima esta vez fue un hombre y murió apuñalado. Cada dos días había un crimen del estilo con la misma característica en todos, el símbolo en la tarjeta.
Álex salía muchas veces, algunas disfrazado, otras con un simple abrigo, pero siempre volvía tarde, hasta que una noche oí un portazo. —¡Qué pesado! —me dije, pero cuando fui a saludarle no había nadie, solo la misma tarjeta con el símbolo de los anteriores asesinatos.
Obra de referencia:
Los mejores casos de Sherlock Holmes, de Sir Arthur Conan Doyle