Profesor: Juan Vivente Elías Doral
2º ESO - Aula: 2ESO2
Microrrelato:
El príncipe infeliz
Todo el mundo, incluso los animales, admiraban al príncipe, pero sus rubíes eran de cristal, los zafiros de plástico y el oro… del que cagó el moro. Nadie se atrevió a acercarse, se decía que el que tocase la piedra de su espada se convertiría en su vagabundo acompañante por senderos de tiniebla; hasta que un niño, con cierto parecido, excepto por su nariz diminuta, un huérfano, un inconsciente, dirigió su mano hacia el mineral que más le llamó la atención. El príncipe pareció sonreír; o no, y al instante, empezó a cobrar vida. Las personas allí presentes, al principio, se frotaron los ojos ante tan extraño suceso; después, al ver que se movía, la gente se asustó y salió corriendo, todos excepto el chaval que le había tocado, que, como todos, también se alarmó, pero se quedó paralizado. Aun así, logró acercarse un poco para ver si no eran imaginaciones y lo volvió a tocar. La estatua empezó a caminar sin rumbo; al parecer, el niño estaba interesado en la inmortalidad por tenebrosa que fuera, mientras que el príncipe no pretendía otra cosa que deshacerse de ella, quería trascender de verdad, esa era la razón por la que lloraba tanto por las noches desde que terminaron de erigir su estatua. Y el niño lo oía, desde la ventana del orfanato, se cambiaría por él sin dudarlo, pero no sabía cómo… Solo había que recortarle la nariz.
Obra de referencia:
El príncipe feliz. Precioso cuento que expone que lo que realmente importa en la vida es la bondad. Oscar Wilde, excéntrico y transgresor, un bicho raro en una sociedad puritana.