Profesor: María Del Carmen Fernández González
2º ESO - Aula: 2º ESO B
Microrrelato:
Olas chocando contra el barco, eso es lo que Edward había estado escuchando durante días. Pero por más que navegaban, no había señales de llegada al destino.
En ese momento, en un lugar del ancho mar, Lucy y él jugaban al ajedrez.
—¡Jaque mate! —Hace Edward
—¡Jo! —reprocha Lucy —¡Otra vez no!
Estaban preparando las fichas para la siguiente partida, cuando el barco se torció bruscamente hacia la derecha. Entonces, de un fuerte golpe contra el agua, salió un monstruo con tres cabezas: una hidra marina. Rugió y los tripulantes del barco empezaron a lanzarle flechas y lanzas, pero Edward sabía de alguna manera que desconocía, que él era el único que podría matar a esa bestia.
No esperó más y se lanzó sin pensarlo a cortarle las cabezas. Edward se subió a su costado, y la hidra lo notó, y empezó a moverse con fuerza intentando tirarlo. Pero él se resistió y consiguió cortarle de un movimiento las tres cabezas. Pero al instante, le empezaron a salir de cada parte dos cabezas. El miedo lo inundó, pero no se dejó influenciar y cambió de estrategia, iría a por su corazón. Atacó y acertó. Al darle, la hidra aulló de dolor y se hundió en el mar.
Todos lo celebraron, pero cuando se giraron hacia la proa, vieron una cueva oscura flotando: su destino. Al segundo, todo el cielo oscureció y se escuchó una voz poderosa y maligna.
—¡Edward, me las pagarás! —Era la voz de la bruja, la voz que no había podido discernir y que no paraba de resonar en su cabeza desde que empezaron el viaje.
De repente, un fuerte viento se arremolinó alrededor del barco y lo impulsó hacia la cueva, a la que por alguna razón siniestra, la bruja quería que llegasen.
¿Pero por qué?
Obra de referencia:
La travesía del Viajero del Alba de C.S. Lewis es una aventura por los mares de Narnia que nos habla sobre el valor de la valentía, la transformación personal y la esperanza