Profesor: Antonio Alba Reyes
2º ESO - Aula: 2º ESO B
Microrrelato:
EL DIARIO DEL LEÑADOR
Érase una vez un leñador, del cual desconozco su nombre, que se iba a talar un árbol todos los días. Solía tardar unas dos horas. Cuando llega a su casa, escribe en un cuaderno interminable cómo era el árbol: alto, bajo, flaco, ancho, duro, suave, etc. Cosas que solo entienden ellos.
Un día, el leñador se fue a talar como todos los días. El árbol que le tocaba era muy grande, alto, ancho y duro. El leñador se dijo a sí mismo “Este árbol no podrá conmigo, aunque…, a lo mejor tardo unos tres días o más.”
El primer día solo le hizo unos pocos rasguños. Cuando llegó a su casa lo apuntó y se propuso a sí mismo “Seguro que mañana lo conseguiré”. Al siguiente día logró talarlo un poco. Cuando volvió a su casa predijo lo siguiente: “Estoy seguro de que mañana lo conseguiré.” Efectivamente, al tercer día lo consiguió, tras estar el día entero.
El leñador estaba volviendo muy feliz y al llegar a casa se puso a buscar el diario. “¡El diario ha desaparecido!”, se dijo a sí mismo y no lo encontró. Al día siguiente, después de buscarlo como un loco, decidió salir a dar un paseo para relajarse un poco. Dando el paseo, se encontró a un mono que llevaba un libro en su mano que se parecía mucho a su diario. Se acercó y él dijo: “¡Mi diario, mi diario!” Y empezó a correr detrás del mono hasta que lo recuperó.
El diario estaba muy estropeado. Entonces se dio cuenta de que estaba mal talar los árboles y la Naturaleza se había vengado. Desde entonces empezó a plantar plantas y árboles.
Obra de referencia:
Labor de recuperación de relatos de la infancia, cuentos clásicos. En este caso: El gigante egoísta de Óscar Wilde