Profesor: Cristina López Gámez
2º BACHILLERATO - Aula: 2ºBachillerato A
Microrrelato:
Verde Luna
Abro los ojos. Despierta la noche. Me despido del sol, mientras envidiosa contemplo los encuentros nocturnos entre amantes. Secretos, pasionales, efímeros. Entre los astros se encuentran los queridos. Yo celestial e intocable, solitaria. Reflexiono, al ser incapaz de defenderme de vuestros juicios, incapaz de frenar vuestros simbolismos. ¿Qué tuve yo que ver con la muerte de ese niño? Tan solo mi blancura me arrebató. Como alegoría de muerte me describen los gitanos, yo, inocente, tan solo me quedo mirando. Me lamento, otra noche más abandonada. Lloro desolada. Ojalá algún pequeño me contase sus deseos. Antes de la guerra lo solían hacer: “oh, querida luna, luna lunera, haz que mi pupa se ponga buena”. Hoy los padres no permiten que sus hijos me miren a la cara, justifican que mi plata está maldecida. Sin embargo, una joven desde su remota ventana busca su escapatoria en mi mirada, yo asombrada espero. Suplica con las pupilas ser libre, salir de esa casa de paredes negras, y dictámenes inquebrantables. Lágrimas rotas corren por sus pómulos, y entonces me percato en su ansia por romper con esas rejas de la ventana. “Qué puedo hacer por ti, yo tan alejada” susurro al viento para que a sus oídos llegue. No responde, pero su rostro lo dice todo. Ella es incapaz de seguir las reglas y apariencias, desea volar. Imposible, su madre le corta las alas. No le permite seguir con su amante. Los golpes con el bastón no la convencen y entonces corre, corre más lejos. Se encierra en la habitación utilizando la pólvora como vía de salvación. Cuando la madre abre la puerta una estrella más brilla en el cielo. “Silencio, silencio he dicho” escucho yo, la luna, desde el firmamento.
Obra de referencia:
"La casa de Bernarda Alba" de Federico García Lorca