Profesor: Ángel Quesada Valera
3º ESO - Aula: Cardenal Spínola
Microrrelato:
2084
Alex se despertó con el sonido metálico de la voz de Alpha. —Buenos días Alex. Tu productividad de ayer fue un 3,2% menor que tu media. Debes esforzarte más. –Alex se levantó sin responder. Nadie respondía a Alpha. No hacía falta. La máquina sola ya sabía lo que pensabas antes de que tú lo dijeras.
En la oficina, todos trabajaban en silencio, siguiendo las órdenes de aquellos grandes altavoces. "Trabaja, cumple y obedece." Así era la vida. Así era desde siempre. Pero aquel día, algo iba a ser distinto, algo cambió.
Mientras tecleaba en su cubículo, Alex escuchó un susurro. —Psst… Alex. –Giró su cabeza. Era Sara, la del cubículo de su derecha. Nadie hablaba sin el permiso de Alpha. Nadie susurraba. Nadie comentaba nada. Solo tecleaban en sus ordenadores durante horas. —¿Qué pasa? —preguntó Alex en voz muy baja y temblorosa. Y Sara calmada le preguntó: —¿Tú nunca te has preguntado si hay otra forma de vivir? –Un escalofrío recorrió su cuerpo. No, no debía haberla escuchado. Alpha lo sabría. —No digas eso —susurró, señalando con su cabeza las grandes cámaras que los vigilaban.
Sara le sonrió y le dijo: —El sistema no es perfecto. Hay fallos. Lugares donde Alpha no nos ve… –Alex sintió algo extraño. Ni miedo, ni obediencia, algo más profundo, curiosidad.
Esa noche, cuando Alpha le anunció su hora de dormir, Alex no cerró los ojos. Esperó. Y cuando la voz se apagó, vio una luz parpadear en la sombra de la calle. Sara lo esperaba.
—¿Vienes? –Le preguntó. Alex dudó. Pero por primera vez en su vida, eligió y caminó hacia la oscuridad.
Obra de referencia:
Me he inspirado en la novela 1984 de George Orwell y en una idea de futuro distópico.