Profesor: Cristina López Gámez
4º ESO - Aula: 4ºESO B
Microrrelato:
Me desperté sudando, muerto de miedo y fui corriendo al cuarto de mis padres, con la esperanza de que hoy fuera diferente, pero ahí no había nadie. Entonces me percaté de un ruido, uno muy familiar, el llanto de mi hermano. Me asomé para verlos, y allí estaban, consolándole, ya apenas existía para ellos. Volví a mi cuarto donde no fui capaz de pegar ojo mientras se me ocurría una idea que iba a cambiarlo todo, o al menos eso creía yo.
A la mañana siguiente desayuné solo, me vestí y fui a la escuela. Pero en lugar de volver a casa fui al Parque de los Príncipes. Estuve jugando durante horas, al principio estaba feliz porque mis padres estarían preocupados buscándome, lo que significaba que había conseguido llamar su atención. Sin embargo, comenzó a anochecer y no venían a por mí. Observé con envidia a todos los padres que jugaban con sus hijos y deseé por un momento que mi hermano no hubiera nacido. Le quería mucho, pero echaba de menos cuando mi madre me leía un cuento cada noche y mi padre jugaba conmigo a los coches. No pude evitar ponerme a llorar, me tapé el rostro, no quería que ningún niño me viera así. Me sentía solo, muy solo y no podía hacer nada para cambiarlo. Entonces sentí cómo unos brazos me rodeaban, madre mía ¡Me estaba volviendo loco! Les echaba tanto de menos que hasta me imaginaba que me abrazaban. En ese momento abrí los ojos y vi como una niña me decía preocupada : “Soy Sara, ¿Tú cómo te llamas?”- “Don Juan Tenorio”- respondí, y salí corriendo, huyendo de ese abrazo que tanto me había reconfortado, pues no iba a dejar que nadie se acercara tanto a mí cómo para poder hacerme daño.
Obra de referencia:
"Don Juan Tenorio" de José Zorrilla